Parece que fue ayer y han pasado ya 30 años desde que, con una turbina y unos cuantos fórceps, empezara esta maravillosa aventura que es para mí la Odontología. En la maleta, cargada de ilusión, llevaba unos cuantos conocimientos que aprendí de mis profesores y que se irían enriqueciendo, año tras año, de la mano de tantos compañeros, la mayoría amigos.

Ni en el más dulce de mis sueños hubiera podido imaginar que mi profesión de dentista daría tanto de sí y mucho menos que mis pacientes, que han sido y siguen siendo mis verdaderos maestros, me hayan convertido en lo que soy hoy: el dentista de la nariz.

La observación y la paciencia han dado sus frutos. Hoy puedo afirmar, con rigor científico, que más del 90% de los problemas obstructivos de la nariz (desviaciones del tabique, alteraciones de los cornetes, etc.) que van apareciendo con la edad y que dificultan la respiración, son debidos a una incorrecta conjunción y coordinación de las funciones masticatoria y respiratoria. El mal funcionamiento de la boca conduce a una mala actividad nasal.

Los tiempos cambian y la patología también y, desde esta nueva perspectiva, será el dentista el encargado de atender un área de salud mucho más amplia. A su quehacer diario como conservador y restaurador de las estructuras dentales, ha de sumarse también lo que he bautizado como Rehabilitación Masticatoria Respiratoria (RMR) de la que tantos pacientes disfrutan ya.

La Odontología y la Rinología son dos ciencias inseparables, ya que el correcto funcionamiento de la nariz (respiración nasal simétrica) depende directamente de una buena masticación (masticación bilateral enérgica) cuya fórmula han de conocer nuestros pacientes.

Propongo, con la RMR, completar y enriquecer la labor de la otra especialidad médica que se ocupa del órgano nasal, la Otorrinolaringología, eminentemente quirúrgica para, desde la boca, atender a los requerimientos funcionales de la nariz.

En la actualidad tengo ante mi la hermosa tarea de compartir mis observaciones con los compañeros que así lo deseen. Desde aquí os invito a participar en nuestros seminarios. Mis teorías, mis leyes, mis procedimientos solo van dirigidos a grandes minorías de dentistas con anchura de miras, a aquellos privilegiados que sientan amor profundo por esta hermosa profesión y a los apasionados por lo sencillo.

Termino agradeciendo de nuevo la enorme generosidad de mis pacientes que me han permitido, con su colaboración, desarrollar mi labor investigadora a lo largo de estos intensos años.